CULTURA EDUCACIÓN INTERNACIONAL SALUDABLE

Educación en positivo: ¿qué es?

Parece que últimamente se oye hablar mucho de la educación en positivo, la disciplina positiva,  la crianza respetuosa, etc. Pero, ¿qué es realmente? ¿En qué consiste? ¿Es una moda o tiene su fundamento científico? Si buscas respuesta a estas preguntas, seguramente encontrarás a muchas madres que hablan de la educación en positivo, pero nosotros hemos querido saber la opinión de un padre. En este caso de Marido, así le denomina Una Madre Molona en sus redes sociales y en su Blog del mismo nombre. Esta pareja está especializada en impartir cursos de formación para padres a lo largo de toda España y, recientemente, han lanzado su curso online con el título “Educa en positivo con Una Madre Molona”. Se les puede encontrar en varias redes sociales, pero donde son más activos es Instagram con los nombres de @unamadremolona y @marido_official. Volvamos a la pregunta inicial para saber la opinión de Marido: ¿Qué es la educación positiva? 

No es una moda, aunque es verdad que en los últimos tiempos se oye hablar mucho de ella. La vida avanza y la ciencia también. En los últimos 10-15 años, los avances acerca del cerebro humano han sido impresionantes y ha cambiado el paradigma de lo que deberíamos hacer para educar a nuestros hijos. La evidencia científica avala que el cerebro aprende mejor con una educación no basada en el miedo y en el castigo, sino en el cariño y el respeto por los pequeños. Hasta ahora, nos hemos movido entre el autoritarismo y la permisividad a la hora de educar a nuestros hijos. Ambos estilos no les aportan nada bueno y, como padres, traerá muchos conflictos diarios a nuestra familia. Sin embargo, sí hay otra forma de hacer las cosas y eso es lo que pueden encontrar encontrar en este tipo de educación basada en aplicar la firmeza y el cariño al mismo. 

Entiendo que haya gente que piense, como yo también pensé en un primer momento, que esto suena a cuento de hadas, que no tiene base científica que lo sustente. Yo veía a mi mujer practicando técnicas con mis hijos y empecé a ver cambios importantes. Entonces pensé en darle una oportunidad, y empecé a leer al Dr. Daniel J. Siegel, autor de libros muy conocidos como EL cerebro del niño o Disciplina sin lágrimas, entre otros muchos. Ahí se me abrió un mundo nuevo con respecto al tipo de educación que quería para mis hijos. Desde entonces nuestra vida familiar ha cambiado para mucho mejor. Ahora disfrutamos de nuestra paternidad, no solo tratamos de sobrevivir a ella. Se puede educar sin gritos, chantajes, castigos o premios. No es fácil. Hay que cambiar el chip y eso no es de un día para otro, pero merece la pena. 

Son muchas las ventajas que tiene la educación positiva, pero básicamente las podemos resumir en los siguientes puntos: 

  • Nos ayuda a relacionarnos sin gritos y con mayor paz familiar, acabando con los chantajes, los premios y los castigos. 

  • Aprendemos a descifrar el origen del comportamiento, por lo que conoceremos  y entenderemos mejor cómo funciona, tanto el cerebro de los niños como el nuestro propio también. 

  • Obtenemos una buena conexión con nuestros hijos, por lo que de fortaleceremos la confianza entre padres e hijos. 

  • Educaremos con valores y principios sólidos, inculcándoles buenas habilidades sociales que les ayudaran el resto de su vida. Es una educación a largo plazo, no es un manual de instrucciones para controlar a los niños con mando a distancia. 

  • Sabremos enfrentarnos de una forma más eficaz a las temidas rabietas, las peleas entre hermanos y los celos. 

  • Conoceremos cómo alimentar la autoestima de los niños para que sean futuros adultos emocionalmente sanos. El equilibrio y la salud emocional es fundamental para su desarrollo. 

Una de la preguntas más recurrentes que nos hacen, es en relación a cuál es la edad a la que debemos empezar a educar en positivo. En realidad, no existe una edad concreta para empezar, ya que el cambio está en nosotros, en los adultos, no en los niños. Como siempre dice mi mujer: “Si pudiera volver atrás en el tiempo, yo hubiera empezado a formarme durante el embarazo”. Eso sí, tenemos que tener en cuenta que, aunque hay herramientas que no se pueden  utilizar hasta que nuestros hijos estén en una determinada etapa evolutiva, sí se puede empezar a trabajar en uno mismo, desde el primer momento que somos padres.  

Con todo esto, espero que sean muchos los padres que descubran este tipo de educación que está basada en el principio del sentido común.  

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *